CRM a medida

Un CRM no es un programa de gran empresa. Es un único lugar donde está lo que usted sabe de cada posible cliente y de cada cliente, para dejar de perder trabajos solo por no haberlo recordado a tiempo.

Puede ver el resultado antes de hablar de ello: el enlace que figura a continuación es accesible en línea, sin registro.

Perder un trabajo por olvido, no por un no

Cuatro situaciones se repiten en casi todos los autónomos que conocemos.

  • Un posible cliente pidió un presupuesto en marzo. Nunca dijo que no. Nadie le llamó, y la oportunidad se apagó sola.
  • Lo que usted sabe de un cliente está repartido entre un buzón, un teléfono y una libreta. Quien guarda el resto está de vacaciones.
  • Dos personas del equipo llamaron al mismo contacto la misma semana, sin conocer la conversación anterior.
  • Usted sabe que hay que reclamar a alguien, pero no a quién, ni desde cuándo.

Ninguna de estas pérdidas nace de un rechazo. Nacen de una información dispersa y de una memoria que, pasados los veinte contactos, deja de ser una herramienta de trabajo.

Cinco funciones bastan

Un CRM útil para una estructura pequeña cabe en estas cinco funciones. Todas están en la demostración en línea, tal como las usaría. El resto es superfluo y desanima a rellenar.

1. Una ficha por contacto, en un solo lugar

Datos de contacto pulsables para llamar o escribir, de dónde viene el contacto, cuánto vale la operación, y un historial que guarda sus notas junto con las acciones de la herramienta: cambio de etapa, seguimiento hecho, operación cerrada. La ficha responde a la pregunta “en qué punto estamos con él” sin rebuscar en tres herramientas. Un probable duplicado se señala antes de crearlo.

Situación tipo. Un consultor recuperaba sus intercambios buscando en el correo. Cada contacto tiene ahora su ficha, y preparar una reunión lleva dos minutos en lugar de veinte.

2. Un embudo que habla su oficio

Una columna por etapa, con el nombre que usted elija: “presupuesto enviado”, “visitado”, “anticipo solicitado”. Cada columna muestra su número de operaciones y el importe que representan. Una operación termina ganada o perdida, con el motivo de la pérdida, y sale entonces del embudo sin desaparecer de la herramienta.

Situación tipo. Un artesano ignoraba cuántos presupuestos estaban pendientes. Ahora ve que representan varias semanas de trabajo, y da prioridad a los más antiguos.

3. El seguimiento del día, no el de memoria

Es la función que más rinde. Cada ficha lleva un próximo seguimiento, con fecha y tipo: llamada, correo, cita, visita. La pantalla de inicio ordena lo que espera: atrasado, hoy, esta semana. Un seguimiento se resuelve en un clic, “hecho, y el próximo dentro de una semana”. Una ficha activa sin seguimiento se señala, nunca se oculta.

Situación tipo. Una agencia hacía seguimiento cuando alguien se acordaba. Con un próximo seguimiento fijado cada vez, una parte notable de los presupuestos sin respuesta acabó cerrándose.

4. Saber por qué gana, y por qué pierde

Cinco cifras, legibles un lunes por la mañana: el importe en curso, lo firmado en los últimos tres meses, la tasa de conversión, el plazo medio hasta la firma, los seguimientos atrasados. Después, dos listas que pocas estructuras pequeñas tienen: los motivos de pérdida, y las fuentes de contacto que realmente dan resultado.

Situación tipo. Un corredor creía perder por el precio. Los motivos anotados mostraban sobre todo expedientes sin respuesta: corrigió su seguimiento, no sus tarifas.

5. Recuperar lo existente sin volver a teclear

Sus contactos ya viven en una hoja de cálculo. Se pegan tal cual en la herramienta, que muestra lo que va a crear, señala los probables duplicados y no escribe nada antes de su confirmación. La exportación en sentido contrario siempre es posible: sus datos siguen siendo suyos.

Situación tipo. Un despacho tenía doscientos contactos en una hoja de cálculo. El paso a la herramienta llevó una mañana, deduplicación incluida, sin volver a teclear nada.

Lo que un CRM no hará

Le evita olvidar. No vende.

  • No rellena las fichas solo. Es el límite honesto de todo CRM: el que nadie alimenta no sirve para nada. Por eso la introducción de datos debe seguir siendo muy rápida, y es un criterio de la definición del proyecto.
  • No adivina qué cliente potencial va a firmar. Las puntuaciones automáticas de calidad prometen mucho y se equivocan a menudo con volúmenes pequeños.
  • En su versión estándar no envía recordatorios por correo: es la pantalla de la mañana la que le recuerda lo que espera. Un recordatorio enviado, una conexión con su correo o su facturación se añaden en la definición, no por defecto.
  • No compensa la falta de método. Si nadie hace seguimiento hoy, la herramienta lo hará visible, no automático.

La ganancia está en lo que ya no se pierde, no en su tasa de conversión, que depende de usted.

Preguntas frecuentes

¿Qué incluye la versión estándar?

Exactamente lo que muestra la demostración: fichas de contacto, embudo con etapas nombradas por usted, seguimientos con fecha y tipo, resultado ganado o perdido con motivo, indicadores de control, importación desde una hoja de cálculo y exportación, en francés, neerlandés e inglés. La adaptación a su actividad, campos propios de su oficio o una conexión con otra herramienta se presupuestan en la definición.

¿Cuánto cuesta un CRM?

El importe depende del número de etapas a seguir, del número de usuarios distintos y de si debe o no conectarse a su correo o a su facturación. Una base de fichas con seguimientos y un CRM conectado a sus presupuestos no tienen comparación. El precio se establece tras la definición del proyecto. A título orientativo, sin IVA, la mayoría de los CRM se sitúan entre 2 500 y 5 000 euros. Un CRM conectado a sus presupuestos y a su correo puede alcanzar los 9 000 euros.

¿Pueden recuperar mis contactos actuales?

Sí. La herramienta lee directamente filas pegadas desde Excel, Google Sheets o Numbers, presenta lo que va a crear y señala los probables duplicados antes de escribir nada. Un archivo muy desordenado requiere una limpieza previa, que se presupuesta aparte y se indica en la definición.

¿Quién ve qué si somos varios?

La versión estándar está pensada para una persona o un equipo pequeño que comparte el mismo seguimiento. Accesos distintos, en los que cada uno ve solo sus contactos y un responsable ve el conjunto, se deciden en la definición. La elección depende de su organización, no de una regla técnica.

¿Y la protección de datos personales?

Un CRM contiene datos personales, lo que impone obligaciones: saber dónde están alojados, poder exportarlos y eliminarlos a petición, y limitar los accesos. La exportación completa existe desde la versión estándar. No somos juristas: la conformidad de sus prácticas queda por validar de su parte, pero la herramienta no debe impedírselo.

¿Y si no lo relleno?

Es el riesgo principal, y más vale mirarlo de frente. El remedio cabe en una regla: si crear una ficha lleva más de treinta segundos, la herramienta se abandonará. Un nombre basta para crear una ficha, el resto se completa con los intercambios. La rapidez de introducción prima sobre la riqueza de los campos.