Interfaces de administrador a medida

Un back-office es la pantalla privada desde la que usted gobierna lo que ocurre detrás de su web o de su herramienta: modificar, seguir, autorizar. FastSolve lo construye para que deje de depender de alguien en cada cambio.

Puede ver el resultado antes de hablar de ello: el enlace que figura a continuación es accesible en línea, sin registro.

Esperar tres días para cambiar un precio

Cuatro situaciones aparecen en cuanto una actividad pasa del puñado de expedientes.

  • Cambiar una tarifa en su web obliga a escribir a alguien, esperar su disponibilidad y comprobar después que ha entendido lo que usted quería.
  • Las solicitudes llegan por correo electrónico y su avance se sigue en un hilo de mensajes. Nadie sabe cómo va la del martes.
  • Una sola persona tiene los accesos. Cuando falta, nada se mueve.
  • Todo el equipo lo ve todo, incluido lo que no debería, porque repartir los accesos nunca se previó.

El coste real no es la operación técnica, que dura dos minutos. Es el plazo, la dependencia y las decisiones aplazadas porque cambiarlas parece complicado.

Cuatro funciones de un back-office

La mayoría de las solicitudes que atendemos combina todas o parte de estas cuatro funciones.

1. Publicar sin intermediario

Textos, tarifas, fotografías, fichas: lo que cambia a menudo debe poder modificarlo usted, desde una pantalla clara, sin tocar el código y sin arriesgarse a romper la maquetación.

Caso tipo. Un restaurador encargaba a un proveedor el cambio de carta cada temporada. Ahora la actualiza él mismo por la mañana, y la web está al día al mediodía.

2. Seguir lo que avanza

Recibido, en curso, a la espera de una información, terminado. Un estado visible sustituye a la memoria y al hilo de correos, y saca primero lo que lleva demasiado tiempo parado.

Caso tipo. Un taller seguía sus reparaciones en un cuaderno. Cada expediente lleva ahora un estado y una fecha, y los clientes que llaman obtienen respuesta en diez segundos.

3. Dar a cada cual lo que le concierne

Un back-office bien repartido enseña a cada persona lo que necesita, y nada más. Eso protege sus datos, pero sobre todo evita los errores cometidos de buena fe.

Caso tipo. Una pyme daba el mismo acceso a todo el mundo. Las tarifas están ahora reservadas a la dirección, la introducción sigue abierta al equipo, y ya nadie modifica un descuento por descuido.

4. Conservar el rastro

Saber quién cambió qué y cuándo zanja la mayoría de las discusiones. Un registro de modificaciones convierte un desacuerdo en una cuestión de hecho, y permite volver atrás.

Caso tipo. Un comerciante buscaba quién había modificado un precio de venta. El registro dio la respuesta en un minuto, y la regla de validación se añadió al día siguiente.

Lo que un back-office no hará

Le vuelve autónomo en su actividad corriente. No dirige la empresa por usted.

  • No sustituye a un programa de gestión completo. Reunir contabilidad, nóminas y almacén en un solo producto es otro servicio, del que FastSolve también se encarga: un proyecto más amplio, definido y presupuestado aparte.
  • No inventa su organización. Si los estados no están claros en las cabezas, mostrarlos en pantalla no los aclarará.
  • No impide todos los errores. Los vuelve visibles y reversibles, lo que es más realista que pretender suprimirlos.
  • No asegura lo que depende de usted. Unas contraseñas compartidas entre cinco personas anulan el mejor reparto de accesos.

La ganancia está en la autonomía y en el plazo, no en las decisiones de gestión, que siguen siendo suyas.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta una interfaz de administrador?

El importe depende del número de tipos de elementos que haya que gestionar, del número de perfiles distintos y de si hacen falta o no un historial y una validación. Una pantalla de edición de contenidos y un back-office de cuatro perfiles con registro no admiten comparación. El precio se fija tras la definición. A título orientativo, sin IVA, la mayoría de las interfaces de administración se sitúan entre 2 500 y 5 000 euros. Un back office con varios roles y registro de cambios puede alcanzar los 9 000 euros.

¿Se puede conectar a una web existente?

Casi siempre sí, siempre que los datos sean accesibles. Es precisamente lo que se comprueba en la definición, antes de presupuestar, porque la respuesta cambia mucho la carga.

¿Qué pasa si alguien se equivoca?

Las modificaciones se registran con su autor y su fecha, y los elementos importantes pueden restaurarse. En las acciones con consecuencias puede exigirse la validación de una segunda persona, si usted lo desea.

¿Cuántas personas pueden utilizarla?

No hay licencia por usuario: el número de cuentas lo decide usted. Lo que cuenta en la definición es el número de perfiles distintos, porque es lo que determina el trabajo.

¿Hace falta formación?

El objetivo es que cualquiera la maneje en unos minutos. Un back-office que nadie se atreve a usar devuelve a las viejas costumbres, y entonces el proyecto no ha cambiado nada.