Creación de sitios web profesionales
Su web suele ser el primer contacto que un cliente tiene con su actividad, antes incluso de hablar con usted. FastSolve la construye para que responda a las preguntas que ese visitante se hace, en el orden en que se las hace.
Puede ver el resultado antes de hablar de ello: el enlace que figura a continuación es accesible en línea, sin registro.
La web que ya no se atreve a enseñar
Cuatro situaciones se repiten antes de casi cada rediseño.
- Usted da la dirección de su web a un posible cliente añadiendo que hay que mirar más allá de la presentación.
- La web tiene cuatro años. Anuncia servicios que ya no presta, y no dice nada de los que hoy le dan la facturación.
- En el teléfono hay que ampliar para leer, y el formulario de contacto lleva meses sin funcionar sin que nadie se haya dado cuenta.
- Usted no tiene web. Un posible cliente que busca su nombre encuentra una ficha de directorio rellenada por otra persona, con un horario equivocado.
En los cuatro casos la pérdida es invisible: nadie le escribe para decirle que ha desistido. Eso es lo que hace que sea fácil de aplazar, y caro de aplazar.
Cuatro formas de proyecto
La mayoría de las solicitudes que atendemos adopta una de estas formas.
1. La web de presentación que responde en el orden correcto
Un visitante se hace tres preguntas, siempre las mismas: hace usted lo que necesito, puedo fiarme, cómo le contacto. Una buena web responde en ese orden, sin obligar a buscar.
Caso tipo. Un artesano tenía una página de inicio dedicada a su trayectoria. Ahora anuncia lo que hace y para quién, y las solicitudes recibidas son bastante más cualificadas.
2. La página dedicada a una sola oferta
Para una oferta concreta, un lanzamiento o una campaña, una página única con un solo objetivo convierte mejor que una web entera. Todo lo que no sirve se retira, incluido el menú.
Caso tipo. Un formador enviaba a sus contactos a la página de inicio. Una página dedicada al curso, con el programa, las fechas y un solo botón, hizo subir las inscripciones.
3. El rediseño que conserva lo que funciona
Una web antigua casi siempre contiene páginas que reciben visitas desde hace años. Suprimirlas sin cuidado hace perder ese público. Un rediseño serio empieza por tanto mirando lo que funciona antes de decidir qué se tira.
Caso tipo. Un comerciante quería rehacerlo todo. Dos páginas antiguas traían el grueso de sus visitantes: se conservaron, con sus direcciones, y se modernizaron en lugar de sustituirse.
4. La web que sigue siendo modificable
Una web que usted no puede modificar envejece al ritmo de la disponibilidad de quien se ocupa de ella. Prever desde el principio lo que querrá cambiar usted mismo evita esa dependencia.
Caso tipo. Una pyme esperaba días para cambiar una fotografía o una tarifa. Un área de administración le devolvió esos cambios, y la web se mantuvo al día.
Lo que una web no hará
Genera confianza y recoge solicitudes. No las crea de la nada.
- No llena la cartera de pedidos por sí sola. Convierte mejor a los visitantes que usted trae, no los trae por usted.
- No sube en los resultados de búsqueda en una semana. Las bases técnicas quedan puestas en la entrega, el posicionamiento se construye durante meses.
- No redacta su posicionamiento. Si aún no sabe qué vende ni a quién, ninguna maquetación lo compensará.
- No se mantiene sola. Una web dejada cinco años sin actualizar vuelve a ser el problema que debía resolver.
La ganancia está en la credibilidad y en la calidad de las solicitudes recibidas, no en su número, que depende de su visibilidad.
Preguntas frecuentes
¿Por qué no un creador de webs en línea?
Para una web de tres páginas sin exigencias particulares, una herramienta en línea cumple, y lo decimos cuando es así. La diferencia aparece en tres puntos: la velocidad de carga, que pesa en el posicionamiento y en cuántos visitantes desisten; lo que puede hacer cuando su necesidad se sale de la plantilla; y la posibilidad de llevarse la web a otro sitio. Una web construida para usted no está atada a la suscripción de ningún proveedor.
¿Cuánto cuesta una web?
El importe depende del número de páginas, de si los textos e imágenes ya existen o no, del número de idiomas y de las funciones esperadas, ya que un formulario sencillo no es una reserva en línea. Una página única y una web multilingüe con área de administración no admiten comparación. El precio se fija tras la definición. A título orientativo, sin IVA, la mayoría de los sitios web profesionales se sitúan entre 1 200 y 4 000 euros. Un sitio multilingüe con área de administración puede alcanzar los 8 000 euros.
¿Tengo que aportar yo los textos?
Es más rápido y más barato si los tiene, aunque sea en forma de notas. Si no, la redacción se prevé en el presupuesto. Lo que no podemos inventar es lo que distingue su actividad de la del vecino: eso viene de usted, en la definición.
¿Será visible la web en Google?
Las condiciones técnicas están cumplidas en la entrega: estructura de títulos, direcciones legibles, tiempo de carga, mapa del sitio, comportamiento en el teléfono. Eso hace la web indexable y bien valorada. Posicionarse en una búsqueda competitiva es un trabajo de fondo, distinto de la construcción de la web, y nadie serio lo garantiza por contrato.
¿De quién es la web?
Suya. El nombre de dominio queda a su nombre, y puede llevarse el código fuente para alojarlo donde quiera. La suscripción mensual es una comodidad de alojamiento y mantenimiento, no una condición para seguir siendo propietario.
¿Podré modificarla yo mismo?
Sí, si se prevé en la definición. Decidimos juntos qué debe ser modificable, textos, tarifas, fotografías o noticias, y eso pasa por una interfaz de administración. Hacerlo todo modificable cuesta más sin aportar gran cosa.
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