Creación de tienda online a medida

Vender en línea no exige reproducir unos grandes almacenes. Hace falta un catálogo que se corresponda con lo que usted vende de verdad, un recorrido de compra corto, y una gestión de pedidos que aguante cuando sube el volumen. FastSolve construye exactamente eso.

Vender en línea sin dejarse las tardes

Cuatro situaciones se repiten antes de casi todos los proyectos de venta en línea.

  • Sus productos salen bien en la tienda, pero en internet usted no existe. Sus clientes piden en otro sitio lo que usted tiene en stock a dos calles.
  • Vende en un mercado en línea. Las ventas existen, la comisión también, y no sabe nada de sus compradores: pertenecen a la plataforma, no a usted.
  • Los pedidos llegan por mensaje privado y usted los anota a mano. Eso aguanta hasta cierto volumen, luego se convierte en la principal fuente de errores.
  • Su catálogo tiene reglas que las plantillas prefabricadas rechazan: venta por metro, por peso, por lote, o con variantes que cambian el precio.

El asunto casi nunca es la técnica del carrito. Es hacer que su manera de vender quepa en una web, sin deformarla para encajar en una plantilla pensada para otros.

Cuatro puntos que deciden el resultado

La mayoría de los proyectos se juegan en estos cuatro puntos, mucho más que en el aspecto de la web.

1. Un catálogo fiel a lo que vende

Aquí es donde encallan la mayoría de las tiendas genéricas. Un producto vendido por metro, por peso o por lote, con opciones que cambian el precio o plazos distintos según la variante, no cabe en una ficha estándar sin hacer malabares.

Caso tipo. Un proveedor vendía tela por metro, con un corte mínimo y un precio decreciente. Ninguna tienda comercial lo gestionaba sin apaños. La ficha de producto calcula ahora el precio real en el momento de elegir.

2. Un recorrido de compra corto

Cada paso añadido entre el producto y el pago pierde compradores. Una cuenta obligatoria, una dirección pedida dos veces, unos gastos de envío ocultos hasta el final: son las causas más habituales de carrito abandonado.

Caso tipo. Un comerciante obligaba a crear una cuenta antes de pagar. La compra sin cuenta, con los gastos anunciados ya en el carrito, redujo claramente los abandonos.

3. Pago y envío realmente conectados

El pago pasa por un proveedor autorizado, nunca por nosotros: es una garantía para usted y para sus compradores. Los gastos de envío se calculan según sus reglas reales, no según una tabla aproximada.

Caso tipo. Una tienda de alimentación cobraba un envío a tanto alzado que le hacía perder dinero en los pedidos pesados. El cálculo por peso y por zona acabó con esa pérdida silenciosa.

4. Lo que ocurre después de la venta

Una web que vende y un negocio que funciona son dos cosas distintas. Stock, preparación, expedición, devoluciones y reembolsos se gestionan desde una pantalla, o el éxito de las ventas se convierte en un problema de organización.

Caso tipo. Un artesano vendió en una tarde más de lo previsto para un mes. Sin pantalla de preparación de pedidos, la alegría duró dos horas. La herramienta de seguimiento se entregó la semana siguiente.

Lo que una tienda online no hará

Vende a quien ya vino a buscar. No los trae.

  • No trae visitantes. Es el punto peor entendido: abrir una tienda no crea tráfico, y una web bonita sin visitantes no vende nada.
  • No gestiona la logística física. Empaquetar, pesar y entregar los paquetes sigue siendo trabajo suyo, o de un proveedor que usted elija.
  • No sustituye a un asesor jurídico. Condiciones de venta, impuestos aplicables, derecho de desistimiento: integramos sus textos, no los redactamos por usted.
  • Exige seguimiento por su parte. Este servicio requiere que responda a algunas preguntas por el camino, y que abra usted mismo la cuenta en su proveedor de pagos. Por eso lleva una estrella en nuestra página de inicio.

La ganancia está en convertir a los visitantes y en aguantar cuando sube el volumen, no en darse a conocer.

Preguntas frecuentes

¿Por qué no una solución de comercio electrónico comercial?

Para un catálogo clásico de productos a precio fijo, una plataforma existente suele ser la respuesta correcta, y lo decimos. La medida se justifica en tres casos: un catálogo que no cabe en la plantilla, una suscripción mensual que acaba superando el coste de una web propia, o la necesidad de conectar la tienda con una herramienta que ya usa. Preferimos orientarle hacia una solución existente que venderle un proyecto inútil.

¿Cuánto cuesta una tienda online?

El importe depende sobre todo de la complejidad del catálogo, de las reglas de precio y de envío, y de lo que haya que gestionar tras la venta. Una tienda de veinte productos a precio fijo y una web con variantes, precios decrecientes y seguimiento de expediciones no admiten comparación. El precio se fija tras la definición. A título orientativo, sin IVA, la mayoría de los sitios de comercio electrónico se sitúan entre 4 000 y 8 000 euros. Una tienda con variantes, precios escalonados y seguimiento de envíos puede alcanzar los 12 000 euros.

¿Hay comisión sobre mis ventas?

Ninguna por nuestra parte. No nos llevamos nada de lo que usted venda, ni ahora ni después. Quedan las comisiones de su proveedor de pagos, que son suyas y que negocia directamente con él. Es una diferencia de fondo con un mercado en línea.

¿Quién gestiona el stock y los pedidos?

Usted, desde una interfaz de administración pensada para ello. También puede conectarse con un programa de gestión existente si lo tiene, lo que se comprueba en la definición.

¿Y los impuestos y obligaciones legales?

La web aplica las reglas que usted nos dé, incluidos tipos distintos por producto o por país de entrega. No somos ni juristas ni fiscalistas: lo que depende de su régimen se valida con su asesor, y la herramienta sigue esa respuesta.

¿Se puede empezar pequeño?

Suele ser el mejor enfoque. Una primera versión con parte del catálogo y un solo modo de envío permite vender pronto y aprender. El resto se añade después, a partir de lo que haya constatado.