Aplicación web a medida
Una aplicación web es una herramienta que su equipo abre en el navegador, desde cualquier lugar, y que trabaja sobre los mismos datos para todos a la vez. FastSolve la construye cuando el archivo compartido ha llegado a su límite.
Varios en el mismo archivo
Cuatro situaciones marcan el momento en que un archivo compartido deja de bastar.
- Dos personas abren el mismo documento y la segunda trabaja sobre una copia sin saberlo. Por la tarde hay que decidir cuál de las dos versiones es la buena.
- El archivo vive en un ordenador de la oficina. Nadie puede consultarlo desde una obra, un tren o el domicilio de un cliente.
- Cada recién llegado recibe una versión distinta, y ya nadie sabe cuál es la que vale.
- El miedo a perder el archivo ha producido siete copias fechadas. Eso resuelve el miedo, no la cuestión de dónde está la información correcta.
Lo común no es la complejidad del cálculo, es el número de personas y de lugares. Un archivo está hecho para una persona a la vez; más allá, hace falta otra cosa.
Cuatro usos que se repiten
La mayoría de las solicitudes que atendemos entra en uno de estos usos.
1. Trabajar varios sobre los mismos datos
Cada cual ve el estado real en el momento en que mira, y dos modificaciones simultáneas no se pisan. Esa es la diferencia de fondo con un archivo, y es casi siempre el primer motivo de la solicitud.
Caso tipo. Un servicio de reparaciones llevaba su agenda en una hoja compartida. Se prometieron dos intervenciones en la misma franja. La herramienta rechaza ahora el doble compromiso al introducirlo.
2. Introducir datos desde el terreno
Un formulario abierto en el navegador de un teléfono sustituye a la nota tomada in situ y copiada por la tarde. El dato llega una sola vez, al sitio correcto, con su fecha y su autor.
Caso tipo. Un equipo de mantenimiento anotaba sus lecturas en papel antes de volver a teclearlas. Ahora se introducen en el sitio, con las fotografías, y el tecleo de la tarde ha desaparecido.
3. Seguir un proceso que tiene etapas
Una solicitud que pasa por cinco etapas y tres personas se pierde en un buzón. Una aplicación muestra cómo va cada expediente y quién debe actuar ahora.
Caso tipo. Un laboratorio seguía sus análisis por correos internos. Cada expediente lleva ahora una etapa y un responsable, y las reclamaciones internas se han desplomado.
4. Sustituir un apaño de tres herramientas
Muchas actividades se sostienen con una hoja de cálculo, una carpeta compartida y un grupo de mensajería. Funciona, pero la información está en tres sitios y nadie tiene la vista completa.
Caso tipo. Un negocio usaba una hoja para los pedidos, una carpeta para los documentos y un grupo para las urgencias. Los tres se reunieron, y el tiempo dedicado a buscar fue la primera ganancia visible.
Lo que una aplicación web no hará
Sustituye al archivo compartido, no a su programa de contabilidad.
- No sustituye a un programa regulado. La contabilidad legal, las nóminas y la facturación certificada obedecen a normas que una herramienta a medida no debe reproducir.
- No es una aplicación instalada en el teléfono. Se abre en el navegador y se adapta a la pantalla, lo que basta en la mayoría de los casos pero no da icono ni funcionamiento sin conexión.
- No funciona sin red. Si sus equipos trabajan en zonas sin cobertura, hay que decirlo en la definición, porque cambia la naturaleza del proyecto.
- No aclara un proceso confuso. Si nadie sabe quién valida qué, la herramienta hará visible el desorden en lugar de resolverlo.
La ganancia está en el trabajo entre varios y en el acceso desde cualquier lugar, no en sus obligaciones normativas.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay con una hoja de cálculo compartida en línea?
Una hoja en línea resuelve el uso compartido, no la estructura. Sigue aceptando cualquier cosa en una celda, no sabe impedir dos reservas en la misma franja, y no distingue quién puede ver qué. Una aplicación impone esas reglas en el momento de introducir el dato. Mientras compartir baste, la hoja sigue siendo la respuesta correcta, y lo decimos.
¿Cuánto cuesta una aplicación web?
El importe depende del número de pantallas, del número de perfiles distintos y de las reglas que la herramienta debe hacer cumplir. Un formulario de recogida con una lista y una aplicación de seguimiento de cinco etapas con permisos diferenciados no admiten comparación. El precio se fija tras la definición. A título orientativo, sin IVA, la mayoría de las aplicaciones web se sitúan entre 3 000 y 10 000 euros. Una aplicación con varios roles y recorridos puede alcanzar los 15 000 euros.
¿Funciona en el teléfono?
Sí. La pantalla se adapta, y la introducción de datos sobre el terreno se prevé desde el diseño cuando es un uso esperado. Es distinto de una aplicación instalada desde una tienda, que corresponde a otro servicio.
¿Cuántas personas pueden usarla?
No hay licencia por usuario. Lo que cuenta en la definición es el número de perfiles distintos y cuántas personas trabajan a la vez, porque influye en el diseño, no en una tarifa por puesto.
¿Qué pasa con mis datos actuales?
Se recuperan si existen en forma exportable, incluida una hoja de cálculo imperfecta. La migración se presupuesta aparte y se menciona en la definición, ya que su coste depende sobre todo del estado de los datos.
¿Quién gestiona después los accesos y los contenidos?
Usted, si se prevé. Una interfaz de administración le permite crear cuentas y ajustar permisos sin pasar por nosotros. Si sus clientes también deben conectarse, lo que hay que mirar es un área de clientes.
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